
Deadly Murdoku is a noir detective puzzle where logic is your only weapon. Read the clues, deduce where every suspect stood the night of the murder, then corner the one left alone with the victim and name the killer. A hard-boiled campaign and endless cases await. Pick up the chalk, detective.

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Un cadáver. Una habitación cerrada. Una sala llena de sospechosos que no piensan hablar. En Deadly Murdoku no hay armas ni persecuciones: solo tú, la tiza y una verdad escondida en la geometría fría de la escena del crimen. Aquí la lógica es la única arma, y todo asesino comete un error.
Cada sospechoso estuvo en algún sitio la noche del crimen. Las pistas no mienten: quién estaba junto a la planta, quién sentado bajo la ventana, quién dos salas al norte del cuerpo. Deduce el lugar exacto de cada uno, colócalos a todos sin una sola contradicción y acorrala al único que se quedó a solas con la víctima. Ese es tu asesino. Nómbralo y cierra el caso.
Ponte en la gabardina de Arthur Vance, un detective quemado que corrige exámenes en un sótano para no volver a juzgar a nadie. Veinte casos hechos a mano lo arrastran de vuelta al oficio, escalando una conspiración en la Universidad de San Jude hacia un cerebro que el campus enterró hace un año. Cada crimen es un mensaje dirigido a él, y cada pista pagada con sangre.
Capítulos cinematográficos, un Diario del caso que reúne a cada asesino y cada víctima, y un misterio final que solo el detective más afilado sabrá resolver. La narrativa se desvela a medida que cierras casos: descubre el móvil, ata los cabos y llega hasta el nombre que nadie se atrevía a pronunciar.
Nada de culpables sacados de la manga. Cada caso tiene una sola solución, demostrable con pura lógica: la pista que condena al asesino siempre está sobre la mesa. Insinuamos, nunca mentimos. Tu ingenio es lo único que separa la condena del error.
¿Se acabó la campaña? El crimen nunca duerme. Genera casos infinitos en tres tamaños, de aprendiz a maestro detective, y afina tu instinto tanto como quieras. Cada partida, una escena nueva; cada escena, una verdad esperando a ser leída.
Coge la tiza, detective. El caso te espera.